Y un día, sin quererlo, todo se vuelve oscuro y frió. E intentas acordarte del calor y la sensación que tenías hace poco menos de un día, esa luz que te cegaba y no te dejaba ver más allá. Porque todo cambia, nada permanece de la misma forma en la que la encuentras, pero sigue teniendo la misma composición, sigue estando hecho del mismo material, aunque no lo queramos o no podamos verlo. Y realmente, no está todo oscuro y frío, sino que se te ha ido la luz por no pagarla, al igual que la calefacción.
No hay comentarios:
Publicar un comentario