
Anoche, por primera vez en años, un problema me quitaba el sueño. Jamás había aguantado toda la noche sin dormir pensando. Antes pensaba “mañana será otro día, ya se solucionará”. Pero anoche sabía que no iba a pasar. Ahora, un día nuevo, sigo teniendo la misma preocupación. Ya no vale llamar a mamá para que me socorra. Ya no está. Al igual que ya no está esa niña de mi interior. Se ha ido, para no volver. Todos nos hacemos mayores en algún momento. Todos abandonamos el País de Nunca Jamás en algún momento. Y anoche me di cuenta de que yo ya no formaba parte de él. Ya no podría volar, ni jugar con los indios. Sin que nadie me avisara, ya era mayor. De pequeños, soñamos con ser mayores, ahora, quiero volver a darme la vuelta, agarrar mi osito de peluche, olvidarme de todo. Quiero volver a volar.

