28 de diciembre de 2010

Amor.

Cuando menos te lo esperas, después de muchos años, cae aquel meteorito que dijiste que nunca caería. Aquel que por mucho que esperas jamás lo verías caer. Y de repente, cae. Cae y todo se ilumina, incluso te ciega con su resplandor, no te das cuenta de que detrás de ese meteorito hay un volcán arrasando la cuidad más cercana. No, no te das cuenta. Porque sólo sabes mirar la estela que deja el meteorito y seguirla. Correr para buscarlo, y al llegar, quedarte quieta, expectante, mirándolo, sin contemplar nada más. Unos dirán que es una roca espacial, nada importante o que ya han caído millones así. Pero para ti será la cosa más espectacular que has visto nunca, incluso la más hermosa que veras. Y te querrás quedar allí toda tu vida, contemplando esa roca, y cada día verás algo nuevo en ella, y te sorprenderás. Te llamarán loca, pero no te importará. Serás feliz viéndolo durante toda tu vida y no necesitarás nada más.


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