7 de diciembre de 2011

let's find some beautiful place for get lost

Hoy he vuelto a ese lugar tan nuestro, a ver como nuestra ausencia había borrado las caricias y los besos que nos dimos, las cosas que dijimos y las que callamos, las lagrimas derramadas por un amargo adiós. Y todo ha cambiado. Absolutamente todo. Nada está como lo recordaba. La noche era más oscura, ninguna estrella en el cielo, una luna diminuta presidia el cielo, y nubes que amenazaban con llover. Y esperaba que lloviera, que se llevara todos esos recuerdos que tenía contigo, y así lo hizo. Llovía tan fuerte que mis pensamientos se ahogaban tan rápido como nacían. Y no me importaba, sonreía mientras las personas que estaban a mí alrededor corrían a resguardarse. Mí sonrisa era tan notable que los que pasaban a mi lado susurraban que debía estar loca, y tampoco me importaba. Nada me importaba en ese momento. Tenía la mente totalmente en blanco. No necesitaba nada más. Salvo una cosa, que ese viejo amigo estuviera allí para tenderme un abrigo cuando decidiera que era hora de marcharnos.

Y allí estaba, para buscar un precioso lugar en donde perdernos.


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