¿Recuerdas cuando eras pequeña y creías en los cuentos de hadas? Fantaseabas como seria tu vida con un vestido blanco y tu príncipe azul llevándote a su castillo sobre las colinas.

Por la noche te echabas en la cama, cerrabas los ojos y te abandonabas a tu fe. Santa Claus, el ratoncito Pérez, el príncipe azul, estaban tan cerca que los saboreabas, pero vas creciendo y un día abres los ojos y los cuentos de hadas han volado. La mayoría de la gente acude a aquellos en quienes confían. La cuestión es: ¿por qué creemos en los cuentos de hadas? .Cuando el día llega a su fin, la fe es un misterio, aparece cuando menos te lo esperas, es como si un día te dieras cuenta de que los cuentos no son exactamente como habías soñado:

El castillo puede que no sea un castillo. No es tan importante eso de ser felices para siempre, basta con ser felices en el momento. A veces, muy de vez en cuando, la gente puede darte una grata sorpresa…de vez en cuando la gente te deja sin respiración.

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